lunes, 26 de septiembre de 2016

What Now?

Hace muchísimo no escribo, ni acá ni en ningún lado. Simplemente por el hecho de que no tengo tiempo, no porque expresarse no sea algo hermoso.
Mil cosas pasaron por mi vida, terminé una relación, la primera para ser concretos, salí con mucha gente, me reí a montones, sufrí, me hice amigos, perdí amigos, me di cuenta de qué personas eran las que realmente estaban ahí y quienes no se merecían ni un minuto más de mi tiempo.
Me di cuenta de que el tiempo cada vez pasa más rápido, que a cada día que pasamos aprendemos algo, que vivimos cosas que quizás nunca más vamos a vivir y que quedan recuerdos vagos de esos momentos que, con el tiempo, se van borrando inevitablemente, a excepción de esos que dejan una huella bien marcada.
Es increíble ver el paso de un año simplemente, digo ''simplemente'' achicando el tiempo que contiene un año porque se pasa volando, y darse cuenta de los cambios drásticos que ocurrieron y de ciertos detalles que siguen estando. Un simple año que empieza en una llamarada de fiestas y alcohol y que se termina en un abrir y cerrar de ojos, para darle la bienvenida al que sigue y a otra fiesta, pero en fin, en ese rápido pestañeo, en ese simple año, pasaron miles de cosas. 365 días de ver caras desconocidas diariamente, de estudiar sin ganas, de conocer personas lindas, de decepcionarse, de engancharse de personas no correspondidas, de reírse a carcajadas, de discutir, de enamorarse a primera vista, de querer darse la cabeza contra la pared, de intentar no apresurar el tiempo, de crear amistades, de aprender a no caer en la trampas, de querer olvidar, de tropezarse con la misma piedra hasta superar ese error, de encontrarse con los sentimientos más profundos, de conocerse a uno mismo.
Cosas que se repiten intermitentemente en la vida. Pero si hay ciertas cosas que me quedaron muy claras a partir de ahora son que no hay que confiar demasiado rápido porque la confianza es algo que, no importa cuanto tardes en construirla, se derrumba en 1 segundo. Que todo el mal que le puedas llegar a causar a una persona intencionalmente, te va a volver, no importa ni como, ni cuando, ni donde, el karma siempre se encarga de eso. Que no importa cuanta bronca, envidia, odio pueda tener alguien contra vos, uno siempre tiene que poner la mejor cara, la más grande sonrisa, la indiferencia es lo que mejor mata. Y por último, que sea lo que sea que quieras lograr, te lo propongas y le pongas toda la voluntad. Nada que caiga del cielo es igual a lo que se logra por mano y esfuerzo propio, el mérito de haber concretado un objetivo por vos mismo es algo incomparable, siempre recordando algo: Rendirse no es una opción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario